El otro día me fui a hacer unas compras. Unas de esas poco meditadas en las que decides que lo que veas que te guste te lo vas a comprar sin mirar ni lo que vale.
Entré en un centro comercial de los de racio abolengo londinense (no vamos a decir el nombre para no hacer publicidad que se ve feo). Me lo recorrí de lado a lado y por fin vi algo que me llamó a gritos diciendo : “Comprameeeeeeeeeeee, soy tuyoooooo”.
De base la dependienta me ignoró como me pasa en el Corte Inglés porque como todo el mundo sabe una chica con vaqueros no va a comprar nada de interés y su comisión va a ser una mierda. Así que después de ver atender a cuatro moras con toda su corte opte por autoatenderme y ponerme en la cola a que me cobraran.
Al llegar me miró mal porque como todo el mundo sabe se les debe pedir las cosas a ellas ya que en los sitios pijos todo sale del almacén y no de lo que tienen expuesto, cosa que me hubiese encantado hacer antes si me hubiesen hecho algún caso. Cuando regresó con mi “supercompra” empezarón las preguntas:
-¿Quiere una “luxury bag”?
-¿Es gratis?
-Si
-Si, por favor (con lo que he pagado ponle dos nena)
-¿Quiere una bolsa normal?
-Si, gracias (esa es gratis fijo)
-¿Quiere que le ponga pegatinas para cerrarla?
-¿Son gratis? (no me arriesgo que son capaces de cobrartelas)
-Si
-Si, gracias (ponga una fila en cada lado de la bolsa y luego meta unas pocoas dentro de recuerdo)
Así con mi superbolsa salí a la calle y me sentí posh. Me tomé la revancha notando como la gente como yo me miraba con cara de odio por haber comprado algo escandalosamente caro y llevar la bolsa de paseo como si lo hiciera todos los días. Hacedlo al menos una vez en la vida. Os lo aconsejo. Es la mar de terapeutico.
ANA
2 comentarios:
nadie va a preguntar q compro?
Me lo has quitado de la boca, Bea...
La curiosidad me mata Anaaaaaaaaaaaaa...... :S
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