El pasado viernes día 24 me dirigí de madrugada en el terrible transporte público al aeropuerto sufriendo paradas de más de 40 minutos en la Picadilly Line, un engorro pero solventable ya que una que es previsora conoce las deficiencias del Tube de este país y se levantó con nocturnidad y alevosía para coger el primer tren del día. En realidad a la línea no le pasaba nada porque veíamos con cara de alucine como trenes de la dichosa línea azul nos pasaban por todos lados mientras estábamos parados y los que teníamos maletas cerca además algo nerviosos.

1.- La cola no avanzaba.
2.- Todos lso que me rodeaban eran de Europa del Este.
Así que hablé con otra amable señorita que efectivamente me dijo que si mi destino no era Rusia estaba en la cola equivocada y debía trasladarme a la cola J. La primera chica oyendo la conversación se acercó y se disculpó muy a la inglesa (es decir, mucho sorry pero disfrutando de mi desgracia) y se ofreció a llevarme hasta la cola correcta. Al ver la dimensión de la cola la hice observar que quedaban sólo 40 minutos para el despegue de mi vuelo y obviamente ni aunque parase el tiempo iba a tener tiempo de facturar. Me dijo que no había problema y se largó con lo que yo me cagué en todos los miembros de la segunda generación de su familia y en las venideras.
Tras 10 minutos viendo como por las restricciones de equipaje la peña se ponía a vaciar sus mochilas en las maletas con calma absoluta me acerqué a una de las ventanillas saltando sobre la gente de la cola voceando en mi idioma (suele asustarles). La chica me dijo que no era su culpa ir lenta y que no había una ventanilla habilitada para “última hora” así que me aconsejaba ir a Atención al Cliente o perdería mi vuelo. A esta la insulté en italiano que siempre queda más glamoroso antes de agarrar mi maleta y largarme corriendo a la otra punta de la terminal donde una señora con calma parsimoniosa accedió a facturarme la maleta para no perder el vuelo.
- Abren las puertas de embarque ahora mismo. Debes correr porque está lejos.
Perfecto yo corro. El problema es que las medidas de seguridad de los arcos magnéticos que incluyen quitarse los zapatos, cacheos y apertura de bolsos habían provocado la madre de todas las colas. A estas alturas viendo que me quedaban MENOS 5 minutos (-5 significa tiempo negativo) para embarcar opté por empujar, pedir muchos sorrys y enseñar mi tarjeta de embarque para que me dejaran pasar antes operación que casi acaba conmigo gracias a las miradas de odio de todos los que iba sobrepasando. Como la operación era lenta decidí directamente saltar sobre las vallas y dar menos explicaciones. Milagrosamente la operación me llevó menos de 5 minutos lo cual hacía que las puertas de

Queridos terroristas, si no les molesta pongan bombas en países donde no tenga que volar porque si tengo que repetir una hazaña como la del viernes es posible que me muera. Muchas gracias.
Atentamente,
ANA