Pues sí, esta última semana y los próximos días se han convertido en una cuenta atrás. Motivo, miembros de la comuna han decidido que con saber decir I WATCH A MOVIE ya están preparados para la vida moderna y poco a poco se han ido o se van a ir a sus casas.
- Primera baja: BEATRICE, la italiana “soy ponida la mesa” tiene un examen no sé cuándo y el miércoles cogió un avión rumbo a no sé que parte de Italia (pero seguro que hay mafia). La que más la echa de menos es Mercè que se ha quedado sola en la habitación, y que últimamente tiene un petardo más grande en el culo y no para en casa, entre clases, trabajo, gimnasio, solarium y turismo sólo la veo cuando tengo que pagarle el dinero del gas.
Sentimientos que nos produce su marcha: Una menos.
- Segunda baja: JAUME. Pues también. En este caso no vamos a hacer grandes comentarios, su marcha se debe a que su padre le ha pedido que vuelva porque su madre está enferma. Aunque todo es un poco raro hemos decidido que nadie juega con eso y por eso no seremos crueles. Nos da un poco de penita que se haya ido por ese motivo aunque en el fondo respiramos un poquito.

En futuras entregas comentaremos lo triste y apesadumbradas que nos sentimos por las próximas marchas de las gritonas y el paleto.
El hecho de que esté en la universidad no hace que deje de ser de pueblo, y Mikel es un paleto. El martes, hartas de que nadie hiciera las tareas de la casa, Ana puso interrogaciones en los casilleros vacíos donde debería estar la firma de quien ha limpiado. Dos días después lo vio Mikel, que acojonado porque María le “regañara” decidió hacer su tarea 10 días después (debería haber limpiado el martes 18) y firmó ese día. Firmando así, quedaba como que era Valeria la que no había limpiado el sábado, así que ella puso una anotación en la que decía que Mikel había limpiado el día 27. Resultado: Bronca. El paleto se molestó bastante y empezó a decir chorradas del estilo de que no somos solidarias, con esa actitud nos creamos enemigos y que lo que habíamos hecho estaba pensado y hablado. En fin, a semejante papanatas no se le puede hacer entrar en razón, así que nos limitamos a decirle que es un cerdo, que solidaridad no es si mi compañero no limpia yo tampoco, y que, ya que recibíamos amenazas, si no cumples tus obligaciones atente a las consecuencias (extensible a todos los miembros de la comuna) y que en principio le acojonó un poco, por que sí, no estaba hablado, pero ya puestos a hacer aquelarre, yo tengo experiencia, ¿verdad chicas?
Tenemos 5 marchas pero también tenemos 2 entradas. En primer lugar un canadiense de acento gallego que se encierra en su pequeña mansión y al que nadie ve el pelo (ya sabe dónde pillar hierba y no quiere saber nada del resto) y una francesa, yo diría mora, que no habla palabra de castellano, aunque creo que lo entiende. Su llegada a la casa fue recibida por mi parte con un “thank you”, porque con ella sí podemos hablar inglés. El problema es que es un tanto pesada, se echa siestas de cinco horas y sólo pregunta has trabajado hoy, qué tal el curso, sales esta noche. Bueno, espero que la cosa mejore y que pronto aprenda a preguntar otras cosas para que yo pueda practicar palabras nuevas.


El cementerio antiguo hay que decir que es precioso, con unos caminitos acogedores y unas lápidas curradas. Del segundo cementerio me quedo con Rocío cantando el “Cara al Sol” en la tumba de Marx, y con sus deseos de volver a España para cantar la Internacional en El Valle de los Caídos, y con la primera tumba que veo en toda mi vida de un chino, aquí no tienen por costumbre comerse a sus muertos en los restaurantes. Y hablando de chinos, pudimos asistir a un concierto delante de la tumba de Marx interpretado por un chino y utilizando un instrumento de aire que creo que se llama aerofagia. El caso es que entre foto y foto el tío guarro se dedicaba a tirarse unos pedos de escándalo, solo decir que la brisa venía en nuestra dirección.
Más tarde quedamos con Jaime y Montse, unos amigos de Juanjo y Rocío, que habían venido de visita rápida a Londres y con los que pasamos el resto del día en Camden y Covent Garden.
Sonia